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jueves, 7 de agosto de 2014

La metafísica del silencio

¿Cuántas veces hemos pensado frente a una obra abstracta que lo que estamos observando no tiene sentido? ¿Cuántas veces hemos descalificado el arte contemporáneo al juzgarlo como absurdo?...
Las Vanguardias europeas se desarrollaron durante la primera mitad del siglo XX abarcando todos los ámbitos artísticos. El pensamiento filosófico se presentó como una herramienta imprescindible para la correcta interpretación de las diversas obras abstractas. Así, la filosofía dio argumentos plausibles a creaciones "aparentemente" absurdas. Muchos de los sinsentidos que el espectador observaba en un primer momento gozaban de una explicación ulterior, se inauguraba así el periodo en el cual el arte debía ser explicado y no simplemente observado.
Hoy proponemos un ejemplo de arte vanguardista que resulta menos absurdo tras una pequeña explicación por parte de su autor. Se trata de una famosa pieza musical del compositor estadounidense John Cage titulada 4´33´´ y estrenada en 1952.

 
 
Esta es una breve explicación del propio autor que desvela parte de la finalidad de la obra:
 
"No entendieron su objetivo. No existe eso llamado silencio. Lo que pensaron que era silencio, porque no sabían como escuchar, estaba lleno de sonidos accidentales. Podías oír el viento golpeando fuera durante el primer movimiento. Durante el segundo, gotas de lluvia comenzaron a golpetear sobre el techo, y durante el tercero la propia gente hacía todo tipo de sonidos interesantes a medida que hablaban o salían".

(John Cage sobre la premier de 4′33″)
 
 


miércoles, 6 de agosto de 2014

Bataille y la Europa descabezada

Que el sueño de la razón produce monstruos constituye la última lección que el magistral pintor Francisco de Goya nos legó. Pero ¿qué tipo de monstruos engendra una razón dormida? A principios del siglo XX la vieja Europa se vio remozada por un novedoso movimiento artístico: las Vanguardias. Las originales ideas de esta corriente pronto se extendieron por todo el continente abrazando al unísono expresiones tan dispares como la pintura, la escultura o la arquitectura. Aquel arte rompedor hubiese resultado incomprensible de no haber estado acompañado por una base teórica sólida que daba cuenta de algunas de sus metas. Así, los artistas más destacadas se sumergieron en el irracionalismo, muy de moda tras el descubrimiento del inconsciente. Frente a la vieja razón cartesiana se apostó por el desenfreno y el caos, por lo monstruoso.
El texto del Acéfalo de Bataille es una explicita invitación a perder la cabeza al tiempo que esconde una clara raigambre nietzscheana. Como si de una premonición se tratase fue escrito en 1936, fecha de la guerra civil española, tan sólo tres años antes de que Europa perdiese su cabeza. Este es el fragmento:

"Ya es hora de abandonar el mundo de los civilizados y su luz. Es demasiado tarde para empeñarse en ser razonable e instruido[ …]. La vida siempre se desarrolla en un tumulto sin cohesión aparente. […] La existencia no es solamente un vacío agitado, es una danza que obliga a danzar con fanatismo […]. La vida humana está harta de servir de cabeza y de razón al universo. En la medida en que se convierte en esta cabeza y en esta razón, en la medida en que se convierte en necesaria al universo, acepta una servidumbre. Si no es libre, la existencia se convierte en vacía o neutra y, si es libre, es un juego. Mientras la Tierra sólo engendraba cataclismos, árboles o pájaros, era un universo libre: la fascinación de la libertad se marchitó cuando la Tierra produjo un ser que exige la necesidad como una ley por encima del universo. Sin embargo, el hombre sigue siendo libre de no responder a ninguna necesidad: es libre de parecerse a todo lo que no es él en el universo. Puede suprimir la idea de que es él o Dios lo que impide al resto de las cosas ser absurdas.